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	<title>elindependientesoy.com &#187; obesidad</title>
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	<description>Empresa Hispana al Servicio de los Hispanos.  Shreveport-Bossier City</description>
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		<title>Generación comida chatarra</title>
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		<pubDate>Tue, 06 May 2008 02:59:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>El Independiente</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><img src="http://i.oem.com.mx/4f1274aa-f343-46a1-ac9c-c9fc935143c6.jpg" align="top" height="250" width="300" vspace="6" hspace="6" />Pachuca,Hidalgo.- En el mundo, cerca de 155 millones de niños tienen sobrepeso u obesidad. Una cifra preocupante sin duda, pero que suena lejana. ¿Y México? Según el Instituto Nacional de Salud Pública, entre 1999 y 2006 el número de niños mexicanos (de 5 a 11 años) con obesidad aumentó 40%. Otras cifras hablan de que al menos 20% de los mexicanos menores de 10 años presentan sobrepeso u obesidad, lo que resulta más grave aún si se considera que los niños y adolescentes con sobrepeso tienen 70% de probabilidades de mantenerse obesos en la edad adulta.</p>
<p style="text-align: justify">Es decir, estamos en camino de crear una generación de adultos, hombres y mujeres, predispuestos a enfermarse, ya que el sobrepeso y la obesidad acarrean serias consecuencias a la salud, desde enfermedades cardiovasculares hasta diabetes, pasando por hipertensión arterial, derrames cerebrales y trastornos musculoesqueléticos.</p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-weight: bold" class="Apple-style-span">AMBIENTE &#8220;OBESOGENICO&#8221;</span></p>
<p style="text-align: justify">Sin embargo, la mala nutrición por el excesivo consumo de alimentos (curioso, antes desnutrición era igual a no comer lo suficiente) no es sólo un efecto de los malos hábitos individuales, también colabora el ambiente en el que nos desarrollamos. El ambiente &#8220;obesogénico&#8221; (término acuñado por la asociación civil mexicana El Poder del Consumidor, que en los últimos meses se ha manifestado contra la mala publicidad de alimentos dirigida a niños), se define como &#8220;la omnipresente publicidad de alimentos con altos contenidos de azúcares y grasas, en especial, dirigida a la infancia; la falta absoluta de educación y orientación nutricional entre la población; el predominio de la comida chatarra en las escuelas y centros de trabajo&#8230;&#8221;</p>
<p style="text-align: justify">Sin embargo, no sólo un grupo de consumidores ha levantado la voz sobre la relación de la epidemia mundial de la obesidad y la publicidad de comida chatarra. El año pasado, en una reunión técnica de la Organización Mundial de la Salud (OMS), titulada &#8220;La comercialización de alimentos y bebidas no alcohólicas dirigidos a los niños&#8221;, se concluyó que la promoción de estos productos tiene un efecto perjudicial sobre el conocimiento, actitudes, comportamiento de compra y consumo de alimentos en los niños. De hecho, en esta misma reunión se consideró a la publicidad de alimentos con altos contenidos de azúcares, grasas y sal como una de las principales causas del sobrepeso y obesidad en niños.</p>
<p style="text-align: justify">Por las razones anteriores, para conmemorar el Día del Consumidor 2008, Consumers International (CI), promueve la campaña &#8220;Generación comida chatarra&#8221;, con el propósito de detener la publicidad de comida que es dañina para los niños.</p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-weight: bold" class="Apple-style-span">RECREOS OBESOS</span></p>
<p style="text-align: justify">La escuela debiera formar parte importante de la estrategia para combatir los malos hábitos alimenticios; sin embargo, el ambiente escolar está identificado como uno de los factores que promueven el sobrepeso y obesidad infantil.</p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-weight: bold" class="Apple-style-span">PUBLICIDAD SIN INOCENCIA</span></p>
<p style="text-align: justify">El boom de la publicidad dirigida a niños ocurrió durante la década de los ochenta, y a partir de ahí el interés de las grandes empresas por este nicho de mercado no ha dejado de crecer debido principalmente a tres factores: el dinero que los mismos pequeños pueden gastar, la influencia que éstos tiene sobre sus padres y, quizá el más importante, la fidelidad a la marca que los niños de hoy (quienes serán padres compradores mañana) desarrollan gracias a la creatividad de los publicistas.</p>
<p style="text-align: justify">De acuerdo con el documento The Junk Food Generation, publicado por CI en 2004, a los seis meses de edad los bebés pueden formar imágenes mentales de logotipos y mascotas de empresas; a partir de los dos años, la fidelidad a una marca puede comenzar a desarrollarse; a los tres, antes de que los niños sepan leer, pueden pedir los productos por su nombre. En contraparte, a la edad de ocho años los niños tienen dificultad para distinguir entre lo que es un anuncio y lo que es un programa, y no entienden que la intención de un anuncio es vender un producto.</p>
<p style="text-align: justify">Es hasta la adolescencia que los menores desarrollan un completo entendimiento de las intenciones de la publicidad.</p>
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