El entusiasmo o la desazón por los resultados de las dos últimas fechas de la clasificatoria sudamericana para Sudáfrica 2010 dependen del color de cristal con que se mire el certamen.
Los chilenos se habrán entusiasmado por la victoria aplastante de su selección ante Chile pero no podrán olvidar la goleada sufrida ante Brasil. Los del “scratch” celebraron ésta victoria pero luego pasaron por la vergüenza de su empate en casa ante el colista Bolivia que jugó gran parte del encuentro con diez hombres.
Ecuatorianos y peruanos deben estar entre los más satisfechos. Ambas selecciones ganaron 4 de los seis puntos en disputa. Ecuador ganó a Bolivia como local y se llevó un punto como visitante del legendario Estadio Centenario de Montevideo. Perú venció a Venezuela y empató con Argentina, las dos veces en Lima. Perú tiene el empuje de los jóvenes que reemplazaron a los juergistas y Ecuador mostró lo de siempre: es uno de los mejores para defenderse.
Paraguay es el más complacido del modo como avanza el torneo. Está en la cima con 17 puntos. Ha jugado 8 partidos, ha ganado 5, empatado 2 y perdido 1. Tiene 16 goles a favor y 6 en contra. A falta de 10 partidos, sólo tendrÃa que ganar 3 para asegurar el boleto a Sudáfrica 2010. Les lleva 4 puntos de ventaja a sus escoltas Brasil, Argentina y Chile.
Colombia se frenó y hoy se cuestiona la actitud del equipo. Venezuela de FarÃas no es la misma de Richard Páez y Bolivia no deja de extrañar la ya lejana era de Azkargorta.
Después de ocho partidos una conclusión neutral y desapasionada es que el nivel de los diez equipos sudamericanos es muy mediocre. Si no mejoramos de modo sustancial, ninguno de los paÃses que clasifiquen tendrá la menor opción de lograr el cetro mundial en Sudáfrica.
Las aspiraciones de esta parte del continente están con Argentina y Brasil. Históricamente ha sido asà y en el 2010 no va a cambiar. Uruguay, con su rico pasado, no tiene un presente como para ser campeón del mundo. Los demás que lleguen seguirán aspirando a pasar de octavos de final, una meta muy difÃcil.
El segundo lugar de argentinos y brasileños en la eliminatoria no da para sentirse alegres. Las dos selecciones afrontan serios conflictos, con sus técnicos, Alfio Basile y Dunga, severamente cuestionados. Ambos tienen planteles repletos de estrellas pero todavÃa no aparece el equipo. Lo que se ve son once publicitadas figuras, unas que se esfuerzan y otras a las que parece no importarles el destino de su divisa.
Basile se empeña en querer demostrarle al mundo que Juan Román Riquelme es jugador de selección, pero éste parece sentir un ligero entusiasmo sólo cuando se pone la camiseta de Boca. Con la de la selección y la de los otros clubes por los que ha pasado, muestra siempre ese rostro sufriente similar al que deben haber puesto los esclavos cuando los llevaban a remar en las galeras.
Dunga no da la talla. Brasil seguirá dependiendo de un rapto genial de Ronaldinho, cada vez más lejos de lo que fue, de Robinho o de Kaká cuando vuelva. Y asà no puede aspirarse a ser campeón del mundo.