Jaime Gómez fue símbolo de garra, de entrega, de corazón, de dureza, una auténtica leyenda del futbol mexicano.
Jaime David Gómez Murguía nació el 29 de diciembre de 1929, y falleció ayer, 4 de mayo de 2008. Fue jugador de voleibol y basquetbol, antes de meterse de lleno a su gran pasión: el futbol.
Mejor conocido como el “Tubo” Gómez, fue integrante del Campeonísimo, aquel recordado equipo del Guadalajara que escribió una de las páginas más brillantes de la historia del futbol mexicano.
El portero rojiblanco, nacido en Manzanillo, Colima, jugó con el Guadalajara de 1949 a 1964, con quien consiguió 7 títulos, en un lapso de 9 años.
El debut con el equipo tapatío se produjo el 5 de mayo de 1950, contra el San Sebastián de León, con Fausto Prieto como entrenador.
Participó en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 1950, efectuados en Guatemala, en los que contribuyó en dos disciplinas, en futbol y en voleibol, puesto que en 1948 fue premiado como el mejor jugador mexicano de voleibol.
También representó a Jalisco en la Selección Estatal de Basquetbol.
Además de participar en dos Mundiales: Suecia 1958 y Chile 1962.
Decíamos que ganó 7 Ligas (56-57, 58-59, 59-60, 60-61, 62-63, 63-64 y 64-65), además de 3 subcampeonatos, 4 Campeón de Campeones, 4 Copas de Oro de Occidente, 3 Pentagonales Internacionales, 1 Copa de Campeones de la Concacaf y 1 Copa México.
Aparte de jugar en las Chivas, estuvo tres temporadas con el Monterrey, uno con el Oro Jalisco y su última campaña la jugó con el Laguna, con el que se retiró en 1971.
GRANDES NÚMEROS
El “Tubo” jugó 21 torneos en Primera División, de octubre de 1949 a octubre de 1970. Con Guadalajara jugó 15; Monterrey, 4; Oro, 1; Laguna, 1. Además participó en el torneo México ’70.
Además, 177 juegos consecutivos de liga y Copa México; 84 juegos de Copa México – 65 con Guadalajara; 13 con el Monterrey; y 6 con el Oro.
Quienes laboramos en ESTO, nos unimos a la pena que embarga a su familia, al club Guadalajara y a sus campeonísimos, enviándoles un fuerte abrazo y esperando que pronto encuentren la resignación a tan irreparable pérdida.