Activistas que acusan al gobierno de Barack Obama de no dar prioridad a la reforma migratoria están reforzando su cabildeo y planes legislativos para refrescar de nuevo el asunto y llevarlo a la mesa de negociaciones.
En un momento en que la economía se ha convertido en el principal frente de batalla del gobierno, muchos activistas que luchan por los derechos de los inmigrantes están presionando a legisladores favorables a su causa y atrayendo la atención de votantes que se interesan por cambios en el sistema migratorio.
“No vamos a gritar simplemente ‘¿Sí se puede!’, ‘‘¡Sí, se puede!”’, dijo Jorge Mújica, una activista en Chicago. “Vamos a poner presión para discutir los detalles”.
Los últimos años han sido muy intensos para activistas que luchan por los derechos de los inmigrantes. Más de un millón de personas marcharon en el 2006 para demostrar su oposición a un proyecto de ley considerado antiinmigrante.
Desde entonces, dos intentos legislativos para cambiar el sistema de inmigración del país han fallado.
Muchos esperaban que Obama retomaría el tema de la reforma migratoria durante sus 100 primeros días en el poder. Algunos incluso dijeron que Obama aprobaría una moratoria a las redadas de inmigrantes.
“La gente está decepcionada con el hecho de que las cosas no hayan avanzado”, afirmó Raúl Hinojosa-Ojeda, profesor de la Universidad de California. “Están empezando a organizarse con sus propias prioridades”.










