Armani, diseñador insignia de la comodidad y la elegancia, cumple 75 años.
Nacido en la localidad de Piacenza, en el norte de Italia (11 de julio de 1934), e hijo de una familia de la burguesía, sufrió allí los ataques aéreos de los aliados durante la Segunda Guerra Mundial.
Armani se trasladó a Milán en su adolescencia para estudiar la carrera de Medicina, que abandonó tras dos años para iniciar su trayectoria en el mundo de la moda.
Una decisión que le ha aportado el reconocimiento internacional y una importante fortuna, que según publicó la revista Forbes este año asciende a 2.800 millones de euros, lo que le sitúa como el cuarto hombre más rico de Italia.
Desde que en 1957 comenzara su andadura profesional en el campo de la moda conoció varias labores, desde escaparatista y encargado de compras de los grandes almacenes “La Rinascente” hasta llegar a realizar varios proyectos para modistos como Nino Cerrutti.
De su paso por “la Rinascente”, donde entró como asistente de escaparatista para llegar a responsable de la boutique experimental para hombres, Armani ha rememorado en alguna ocasión que su jefe le digo: “Giorgio usted será un buen segundo.
Durante seis años (1964-1970) colaboró con la firma Cerrutti, que abandonó para iniciar otras colaboraciones y finalmente crear su primera colección en 1974, tras lo que, un año más tarde, creó su propia firma junto a su amigo Sergio Galeotti.
Desde sus inicios cosechó un gran éxito que en gran parte puede atribuirse a su apuesta por trasladar a la mujer el corte de las americanas masculinas y por combinar elementos de la moda deportiva en la sastrería tradicional. “La elegancia no es hacerse notar, sino hacerse recordar”, según el diseñador.




