De un torneo a otro no hay muchos cambios en el América. Mismo técnico, casi el mismo plantel y el mismo juego que deja mucho a la incertidumbre.
Bueno, quizá lo que cambió fue el uniforme.
El América tuvo una pésima presentación en su casa, el estadio Azteca, al caer 1-2 ante Monarcas. El marcador no dice mucho, puede hablar de que el juego fue parejo, pero la realidad es que el Morelia, sin hacer demasiado, con emplearse a fondo en la primera parte con goles de Miguel Sabah y Wilson Tiago, le bastó para doblegar a unas Águilas que sólo hasta el segundo tiempo tuvieron una “llamita” de reacción y consiguieron un gol de penalti al final, obra de Salvador Cabañas.
Morelia llega a cuatro unidades, en tanto que las Águilas se quedan en una y lo peor es que en la cuestión del descenso, cada vez está más cerca del sótano.
Hay que preocuparse por este América. En defensa sigue endeble; en medio campo no hay cohesión, Pavel Pardo no logra tomar la manija del equipo, en tanto que adelante sólo Salvador Cabañas intenta algo diferente.
Se presentó Daniel Montenegro, el argentino mostró cosas interesantes, pero también se notó su falta de conjunción con sus compañeros.
MANDA EL MONARCA
Morelia domina; el Monarca es quien manda al inicio de juego. Con ritmo pausado, con juego cargado hacia la izquierda y con Aldo Leao como eje de la maquinaria, el conjunto de Tomás Boy se posicionó del campo.
Morelia mandaba y su mandato llegó hasta al área, al territorio de Miguel Sabah quien con su sola presencia puso nervioso a Ricardo Rojas, quien lo abrazó y propició un claro penalti que Miguel hizo gol.
Y para coronar su gran primer tiempo de Tiago, metió el segundo gol.
Era obligado, Rodolfo Montenegro tenía que hacer su presentación en el Azteca. La entrada del argentino puso de inmediato nervioso a Morelia, tanto que Boy mandó a la cancha a otro contención, a Jorge Hernández, con la misión de seguirlo.
América era el dueño del segundo tiempo, más que nada por lo que dejó de hacer Morelia. La parte final del juego se acercaba y al fin el acoso del América procuraba algo más que sólo dominio de balón. El revulsivo tan buscado por América llegó a cinco minutos del final. Mauricio Romero metió las manos en el área y se marcó el penalti que Salvador Cabañas convirtió en gol. Le quedaban cinco minutos a las Águilas para lograr la hazaña. Pero el tiempo fue poco y a pesar de que Mosquera se fue de centro delantero, no hubo posibilidad real de lograr el empate.
América, lo mismo de siempre, de lo que adoleció el torneo pasado, fragilidad defensiva y dependencia en el ataque, lo mismo.
Bueno, quizá hay algo diferente, el uniforme.










