El corazón humano es un músculo que puede mantenerse fuerte y funcionar bien durante cien años o más.
Un latido cardíaco es una acción de bombeo en dos faces, pero el corazón no actúa en forma independiente.
El cerebro detecta las condiciones a nuestro alrededor (el clima, los factores estresantes y el nivel de actividad física) y regula el aparato cardiovascular para poder satisfacer las necesidades del organismo en esas condiciones.
Para medir la presión, el médico utiliza un instrumento que se denomina baumanómetro.
La banda del baumanómetro se localiza alrededor de la parte superior del brazo y se infla para detener el flujo de la sangre en la arteria.
A medida que se va desinflando esta banda, el médico usa un estetoscopio para escichar el bombeo de sangre a través de la arteria.
Estos sonidos de bombeo se registran en un indicador de presión unido a la banda.
El primer sonido de bombeo que el médico escucha se registra como presión sistólica y, el último, como presión diastólica.




