Según explicó el diseñador, la llegada de su marca a Perú forma parte de un proceso de apertura hacia América Latina, donde en los “próximos dos o tres años” tiene previsto “tener una presencia importante, parecida a la de España”.
Este desembarco en el continente de la firma fundada en 1973 es, según dijo, un “proceso lógico para las pequeñas y medianas empresas” españolas que siguen los pasos de las grandes como la banca o las petroleras, si bien no está en sus planes limitarse sólo al continente americano.
“Estamos en Japón, China, Arabia SaudÃ, Irán, LÃbano, Miami, pero sÃ, tenemos particular interés en América y queremos estar presentes aquÔ, afirmó el diseñador.
En cuanto al éxito internacional de sus prendas, a las que definió como “sencillas, ponibles, pero al mismo tiempo con una intensa voluntad de belleza y poesÃa”, DomÃnguez consideró que los “los seres humanos son parecidos, les separan pocas cosas y les gustan las mismas”.
La veteranÃa, sin embargo, le quita sorpresa a este reconocido diseñador, que se declaró “acostumbrado” a ver a la gente con su ropa en todo el mundo, lo que ya no le produce “emociones especiales”.
En cuanto a Perú, DomÃnguez confesó que desde hace 30 años viene al paÃs a comprar alpaca, uno de sus materiales preferidos y que ya es “un clásico y una constante” en sus colecciones.
“Desde el principio de Adolfo DomÃnguez hemos vendido más de un millón y medio de chaquetas de alpaca, que es la mejor lana que existe. El cachemir es fenomenal para el punto, pero la alpaca es una fibra maravillosa, ligera y aislante”, afirmó el diseñador.










