Categorized | Ciencia

Salud humana depende de los animales, afirma Premio Nobel

Ahora, 20 años después y aprovechando que la guerra fría quedó archivada, Eric Chivian recorre el mundo lanzando una alerta roja sobre otro riesgo no menos grave: la destrucción de la biodiversidad del planeta como consecuencia del calentamiento global y la sobrexplotación de los recursos.

Este estadounidense, considerado por la revista Time como uno de los 100 hombres más influyentes del mundo, fundador del Centro de Salud y Medio Ambiente Global de la Escuela de Medicina de Harvard, y ganador del Premio Nobel de la Paz, llegó ayer a Colombia y en un auditorio de la U. de los Andes expuso su más querida hipótesis.

Esta habla de que la vida humana está íntimamente entrelazada con otras especies, con los ecosistemas y con el resto de la naturaleza.

Por eso, si el cambio climático y la destrucción de los hábitats arrasan con animales y vegetales, la salud de hombres y mujeres estará comprometida, ya que no se alcanzarán a desarrollar fármacos para combatir enfermedades cuya fabricación depende de esos seres vivos.

Más de la mitad de los medicamentos que se producen en Estados Unidos están hechos con compuestos naturales o están basados en la composición de animales casi desconocidos. Para que todo el mundo lo entendiera, Chivian, como el más didáctico de los profesores, desmenuzó su idea con un ejemplo.

“Los osos, muchos de ellos en riesgo, tienen una capacidad infinita para mantener su masa ósea intacta cuando entran en estado de hibernación. Eso nos está llevando a desarrollar información valiosa para entender mejor dolencias como la osteoporosis”.

Según él, la gente en general entiende claramente los efectos de la contaminación del aire, ha escuchado las consecuencias que tendría la ampliación del hueco en la capa de ozono y le preocupa la destrucción de las selvas y de las fuentes de agua potable.

Pero sigue creyendo que la salud es una cosa interna y exclusiva de nuestra especie. “Actuamos como si fuéramos independientes de la naturaleza de la cual dependemos”.

Muchos de estos argumentos están en su libro Sustaining Life (Sosteniendo la vida), que escribió en conjunto con miembros de la Unión Internacional para la Naturaleza (UICN), el Programa de la ONU para el Medio Ambiente (Pnuma) y la Convención de Diversidad Biológica.

Chivian explicó cómo los anfibios (ranas y sapos) aportan sustancias que se podrían usar para crear medicinas contra las contracciones del corazón y compuestos antibacteriales para frenar la hipertensión o para regenerar cartílagos y tejidos humanos desgarrados. Sin embargo, más de 6 mil especies están en peligro de extinción.

Algo similar ocurre con los caracoles cono, que tienen un compuesto llamado ziconotide, mil veces más potente que la morfina, destinado a aliviar dolores en aquellos que sufren cáncer o sida y para terapias en pacientes con Parkinson y Alzheimer. “Pero el 70 por ciento de este caracol está en zonas donde los arrecifes de coral, su hábitat principal, está amenazado”, aclaró Chivian.

Comments are closed.