Hasta no hace mucho, la recién creada industria del etanol era la niña mimada de inversionistas, granjeros, el gobierno federal y muchos estadounidenses a quienes les gustaba la idea de convertir el maÃz en combustible. Pero eso se acabó.
El precio cada vez más alto de los alimentos, unido a la escasez, han provocado que el Congreso reciba un sinnúmero de solicitudes para reducir la decisión federal de aumentar la cantidad de etanol y otros biocombustibles que se mezclan con la gasolina. Los crÃticos alegan que se está utilizando tanto maÃz para el etanol que cada vez hay menos para la alimentación de personas y animales, al tiempo que aumentan los precios de un sinfÃn de productos.
Pero hay más, porque los inversionistas que respaldaron al naciente sector del etanol en los buenos tiempos no han recibido las ganancias que esperaban.
El mercado del etanol podrÃa verse drásticamente limitado si el Congreso reduce la orden federal que contempla aumentos anuales en la cantidad de biocombustibles que se agrega al suministro de gasolina, que para finales de este año será de 9,000 millones de galones, y subirá a 36,000 millones de galones para el 2022.
‘’Si usted vende un producto y la única razón que exista un mercado es que el gobierno ordena su consumo, si esa ley se elimina usted se queda en problemas”, dijo Gilpin.
La posibilidad de que el Congreso cambie la orden este año es mÃnima porque los 10 estados –sobre todo en el medio oeste– que producen más de 80 por ciento de todo el etanol del paÃs tienen casi la mitad de los 270 votos electorales que se necesitan para ganar una elección presidencial, dijo el analista Kevin Book, de la firma Friedman, Billings, Ramsey & Co. Sin embargo, después de las elecciones eso podrÃa cambiar.










